Luciano Burti en foco

LUCIANO BURTI
por Maximiliano Catania/FUNO
Buenos Aires (AR), 04 Oct 2002

La vorágine mediática de nuestros días muchas veces impide el análisis pausado de los hechos, sobre todo en un mundo que no sabe de pausas como el de la F1. El factor humano - quienes protagonizan la historia transcurriendo la mayor parte de sus tiempos en ritmo trepidante - requiere de un comprensivo punto de vista de los sucesos vividos, del presente y del futuro. He aquí el informe sobre Luciano Burti.

El primer golpe. Desde el motorhome rigurosamente ordenado de la Jaguar Racing en Sepang (Malasia), partía el comunicado. Burti regresaba con el sudor a cuestas de lidiar con el R2, un coche mal concebido según la crítica más especializada. Un calor insoportable. "A fines de año se dará por finalizado el contrato con Luciano Burti por su demostrada falta de agresividad".

"'Falta de agresividad', ¡ja!". Dos carreras, una clasificación y la moral por el piso. ¿Cómo podía ser "falta de agresividad" si hasta unos meses atrás nada menos que Neil Ressler, el jefe de Jaguar, abundaba en elogios para Luciano, quien a su vez con promisorio andar ponía en jaque al aburguesado Johnny Herbert?

"'Falta de agresividad', ¡ja!". El debut había sido en Austria 2000. Burti abandonaba la rutina de la F3 en las Islas Británicas tras una llamada de Jackie Stewart. Una úlcera a Eddie Irvine le impedía ir más allá de los primeros ensayos en el A1-Ring. El paulista fue a sentarse en la butaca. Clasificaba 21°; detrás de él sólo Gastón Mazzacane (Minardi). Los farragosos resultadistas de siempre cotejaban la performance de Burti con la de Johnny Herbert (16°). Un problema en el auto del brasileño: el muletto; entonces, había que largar desde boxes. En carrera, 11° entre 12, a dos vueltas. Los resultadistas encontraban en esto un no muy buen comienzo. La popularidad comenzaba a tener fisuras.

"'Falta de agresividad', ¡ja!". Debut como piloto titular en Australia 2001. Como una mueca, 21° otra vez, como para alimentar a los resultadistas. En Melbourne; el viernes un despiste; el sábado un fuerte golpe al romperse la suspensión en la salida de una curva; el domingo, 8° y mejor posicionado entre los que calzaban gomas Michelin. No se recuerda haber visto a Pierre Dupasquier estrechándole la mano... En Malasia, 15° en el grid y 10° en el ordenamiento final, pero con la cruz a cuestas de un contrato con fecha de vencimiento. Brasil: de local era el 14° cronometrado, pero la frustración en el box de Interlagos se materializaba con el motor que no quería seguir. En San Marino, partiendo 15° concluía 11°. Y ahí resonaban los rumores. Por ese entonces, Niki Lauda anunciaba a Pedro de la Rosa como la nueva adquisición de Jaguar. ¿Y Burti? A una extraña "maniobra" conjunta de Alain Prost y Pedro Diniz sobrevenía un cambio de nombres: Burti por Mazzacane, como si nada. En Cataluña (España), la motivación sobre el AP04 motor Acer (Ferrari 3.0 V10 modelo 2000): 14° primero, 11° después. Elogios para el brasileño. Ahora, más a gusto se lo veía pasear con su mameluco azul, mirando de soslayo en el pit lane a los que hasta hace dos semanas le atendían en Ímola. Luego, 11° en Austria, la misma posición que cuando había debutado un año atrás en el mismo lugar; retirado en Monte Carlo con el selector de velocidades defectuoso, mientras su compañero Alesi sumaba un punto y le daba una alegría al Profesor. Los guarismos volvían a mofarse de él los días sábado: 21° en Mónaco, 19° en Canadá. En el domingo de Montréal, 8° cuando Alesi otra vez arribaba en los puntos: quinto... La popularidad otra vez comenzaba con las fisuras... No llegaban los resultados. Pasaban Europa, Francia, Reino Unido: una espiral de indiferencia. A fin de cuentas, no mostraba ser mejor que Mazzacane.

"'Falta de agresividad', ¡ja!". El segundo golpe. Alemania 2001. La escena: el Hockenheimring, la nebulosa de máquinas, Michael Schumacher andando muy lento, Burti con el acelerador a fondo esperando encestarle un golpe a los resultadistas. El Prost tomó vuelo al encontrar la Ferrari de Schumi, dio varias vueltas de campana y milagrosamente no embistió a otros. Terminaba en la cama de leca de la primera curva. Segundo lanzamiento: se sentaba en el muletto y éste lo dejaba a pie en el mismo lugar (con 23 giros) donde quedara su otro colisionado monoplaza, como destinado a finalizar ahí. En Hungría, saludaba a Heinz-Harald Frentzen como nuevo coequiper; Jean Alesi se mudaba a pastos mejores (digamos, Jordan); otra vez en la leca, tras partir 19°.

"'Falta de agresividad', ¡ja!". El tercer golpe. Bélgica 2001. El feroz tumbo pudo ser fatal. La carrera se había lanzado en Spa por segunda vez. Burti desde el 18° lugar insistía con ir más adelante; Frentzen 4° le enseñaba cómo. Quinta vuelta: un mano a mano con Eddie Irvine en Blanchimont. La movida justa, pero en el lugar equivocado. A 300 km/h - y por el lado interno - buscaba reivindicarse contra el que fuera su compañero (sin resentimientos). Por afuera, el norirlandés ensayó una recomposición frente al bólido azul, pero terminó por arrancarle el alerón delantero, causando involuntariamente la ida de éste derecho a los neumáticos de contención. "Burti se incrustó en la barrera de gomas en un ángulo comprometido", era el testimonio de un estremecido Norberto Fontana, quien obraba de comentarista de la transmisión para Latinoamérica de PSN, la cadena televisiva que patrocinaba a Prost. La carrera interrumpida. El desencajado rostro de Alain Prost hablaba por sí solo. La ambulancia. Las lonas adrede que todo lo tapaban a los ojos de las cámaras. El hospital de Lieja. Algunos traumatismos. Estaba bien; eso era lo importante.

"'Falta de agresividad', ¡ja!". Al abandonar el nosocomio, Burti supo dentro de él que había vuelto a nacer. También se dio cuenta de lo cerca que estuvo de mostrar a Jaguar y a los resultadistas que podía ir más adelante que Irvine, como una sutil venganza... Ahora es tester de Ferrari; quizás haya pensado un plan mejor.