Michael Schumacher @ GP de Japón 2003 en foco

MI CORAZÓN ESTÁ CON FERRARI
por José Froilán González/LaNacion.com
Buenos Aires (AR), 13 Oct 2003

Mi corazón está con Ferrari. Al margen de los resultados y de los pilotos, yo estoy con el Cavallino Rampante. Por eso cuando me preguntaban si pretendía que cualquier piloto fuera campeón para que Michael Schumacher no superara a Juan Manuel Fangio, yo decía que no. Yo siempre quiero que Ferrari sea campeón.

Lo otro, es una cuestión de estadísticas. El Chueco no será mejor ni peor porque el alemán ganó seis campeonatos. Fangio marcó una época y es imposible compararlo. Y mucho menos con un piloto que utiliza una tecnología distinta. A los dos los separan 50 años de historia.


El año último estuve en Italia y observé cómo trabaja Ferrari en la Fórmula 1. Es sorprendente. Claro, en 2002 el equipo ganó todo con mucho tiempo de anticipación. Pero en aquella oportunidad me dijeron que para 2003 el campeonato iba a estar más peleado. Y así fue. Los demás equipos alcanzaron un nivel casi similar al que logró Ferrari en los años anteriores. Por eso esta vez la categoría estuvo más entretenida, porque se mantuvo la incertidumbre hasta el final.

Schumacher, pese a la paridad, volvió a sacar diferencias. La clave estuvo en la concentración mantenida en las diferentes condiciones de piso. Con la pista seca o mojada, el alemán controló la situación. El ejemplo fue la carrera de Indianápolis. Esperó el momento y salió a atacar. Llovió, después se secó el asfalto, y la Ferrari se mantuvo adelante cada vez más firme.

En 2004, la Fórmula 1 estará mucho más pareja que en la actualidad. Ése será otro incentivo para Schumacher. Algunos dicen que se va a retirar ahora, con seis títulos. Yo no lo creo. Él ya no corre por el dinero, sino por la gloria deportiva. Y tiene categoría como para seguir dando pelea.

Estoy feliz por Ferrari y por el campeonato visto. De todas formas, creo que lo mejor está por venir.