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HÄKKINEN, O EL MITO DEL FINLANDÉS VOLADOR
por Maximiliano Catania/FUNO!
Buenos Aires (AR), 27 Sep 2003
La verdad de las cosas comenzaba en el desértico estado de Arizona, en Norteamérica, cuando un jovial Mika Pauli Häkkinen (cuyas siglas, MPH, ya indicaban una persona marcada por el destino de los coches y las "Millas Por Hora") hacía su exordio - con el aval de Keijo Rosberg y Peter Warr - sobre un desvaído modelo 102B de la Lotus, equipo que perdiera a fines de 1990 el soporte financiero de Camel (quien aportaba algo más que su amarilla estampa, desde 1987).
Eran tiempos de vacas flacas para la orgullosa creación del extinto Colin Chapman; pero gracias a Dios y a varios factores paganos, la escuadra seguía en pie, en medio de la voraz competencia de hasta 40 contendientes por un lugar en el grid de un Gran Premio. Algo que padecía el coequiper de Mika, Julian Bailey, perdido en el campo de batalla merced a su 30° guarismo, con un tiempo siete segundos por encima del registro de Ayrton Senna (McLaren) en la segunda clasifica. "Había que seguir de todas maneras", pensaba la directiva del team; a la postre, redondear el día sábado con la 13ª plaza del novato escandinavo daba para descorchar botellas de cualquier bebida espiritiva... Lapón, galante, taciturno, pero muy veloz, el finlandés de Vantaa había sorprendido a todos en Silverstone, a mitad del año pasado, cuando le prestaran un Benetton B190 mientras él se disponía a entrenar con vistas a la F3 de las Islas. Cuenta la leyenda que MPH, al encarar la variante previa a la recta, hizo que los mecánicos todos del team italiano corrieran hacia el pit wall para ver pasar a ese proyectil abigarrado, más rápido incluso que cualquiera de los testers oficiales de la marca.
Cuando el semáforo en Phoenix abandonó el rojo, las especulaciones quedaron a un lado y Häkkinen aceleró, pero al principio la empresa no fue tan fácil porque a sus ancas Bertrand Gachot (Jordan), Pierluigi Martini (Minardi) y Satoru Nakajima (Tyrrell) querían ir adelante como todos. En el tira y afloje, no fue negociador nuestro personaje del día. Entre abandonos, fumatas motrices, paredones improvisados y el bizarro encanto de correr en un circuito de esta índole, Häkkinen padeció la rotura del motor, cuando de a poco se acomodaba entre los 12 primeros. El régimen del propulsor es un tema complicado en un trazado que exige una marcha promedio inferior a la habitual, durante dos horas (si se tiene suerte de recorrer todo el kilometraje previsto). El ganador Ayrton Senna completó la dupla horaria deteniéndose el GP por el tiempo, que era límite. Faltaban vueltas, pero el lauro del paulista le fue indiscutible por mor de un dominio impecable.
Mika terminó su primera experiencia con un visto bueno. Ya tendría su revancha en Interlagos (9°) y su ascensión a las estrellas en Ímola (5°). El valiente Bailey - que de él no nos olvidamos - acompañaría en San Marino al finés (6°) desatando la fiesta en la histórica fábrica de Chapman.
Declaraciones del piloto. (Sábado) Me sorprendió mucho la posición porque sólo tuvimos unas pocas horas de ensayo en Inglaterra priorizando llegar a Phoenix. Fue un nuevo circuito para mí y me encantó la performance del equipo y, por supuesto, mi vuelta.
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