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NAFTA ESPECIAL
provista por Martín Parrilla
Buenos Aires (AR), 31 Dic 2004
Transcripción de una nota aparecida en el diario Olé del día de ayer, en la que se destaca el testimonio de un médico italiano que habla sobre el presunto consumo de estupefacientes por parte de pilotos de la máxima categoría.
La polvareda se levantó antes de que la revista tocara la calle. El mensuario italiano Quattroruote adelantó parte de su edición de enero de 2005, en la que un médico que trabajó en Ferrari asegura que un tercio de los pilotos de Fórmula 1 consume cocaína para mejorar su rendimiento en las carreras. Benigno Bartoletti, genovés de 69 años, doctor en Medicina especializado en deportes, según su currículum médico de la Rossa durante 20 años (desde 1972 hasta 1992) con pasos por el Comité Olímpico Italiano, la Federación Italiana de Motociclismo Deportivo y del Comité Italiano de Automovilismo Deportivo, sostiene que los corredores se drogan para lograr "omnipotencia, mayor lucidez mental" y para tener "reacciones más vivaces" en las carreras.
Aunque los médicos explican que la cocaína no sirve para mejorar el rendimiento de un automovilista, Bartoletti afirma que en los primeros 90 minutos después de consumida, la droga otorga "cierto sentido de omnipotencia, baja la sensación de temor" y permite "mayor lucidez mental". La duración promedio de un Gran Premio de Fórmula 1 es de una hora y media y el máximo - estipulado por reglamento - es de dos horas. El médico advierte sobre los peligros del bajón de tensión que se produce después de 90 minutos y que podría derivar en accidentes. Bartoletti es profesor de la Universidad de Génova, fue consultor sanitario en el área de alimentación del equipo de fútbol Juventus (1988 a 1993), se desempeñó como médico del equipo italiano de golf y además trabajó en Fiat y Alfa Romeo.
Desde hace años, en las carreras de Fórmula 1 - y en la mayoría de los campeonatos internacionales y nacionales de automovilismo - se realizan controles antidoping. Las normas vigentes en el Campeonato Mundial son las mismas que se aplican en otros deportes, las aprobadas por el Comité Olímpico Internacional (COI) con la Agencia Mundial Antidoping (WADA). Hasta ahora no se han conocido casos positivos por consumo de cocaína (hubo por otras sustancias), lo que cuestiona duramente los dichos del doctor Bartoletti.
Denuncia a la F-1 que queda en llantas. La mención de los antecedentes profesionales de Benigno Bartoletti, doctor en Medicina, relevarían de cuestionamientos a sus palabras: a este médico italiano le sobran los galones institucionales y profesionales para quitarle sospechas de lenguaraz. Sin embargo, su denuncia de generoso consumo de cocaína entre los pilotos de Fórmula 1 para mejorar el rendimiento deportivo, que alcanza a un tercio de la dotación, contradice diagnósticos científicos y la vigencia de las normas de seguridad que rodean al procedimiento de control antidoping, que aún no ha arrojado caso alguno de confirmación. Las declaraciones de Bartoletti, que no aluden a nombres, se fundan en el pasado del doc, con presencia en Ferrari como responsable sanitario. Apuntan, pues, al sentido común, toda vez que se presume calidad informativa de alguien que habla "desde adentro". Con similar rigor podría lanzarse una hipótesis que roce a Bartoletti con la investigación que probó el uso de sustancias prohibidas (EPO) en Juventus, sobre todo en la segunda mitad de la década del 90. Allí, en el club más celebre de Italia, Bartoletti se desempeñó durante cinco años, hasta 1993, como consultor en el rubro alimentación. El juicio que involucró a la Juve abarcó el período 1994-98. Pero si Bartoletti estuvo en la cocina, algo debe haber olfateado...
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